miércoles, 1 de marzo de 2017



Alma

Ojos verdes y pelo largo, nada más te vi, te metiste de lleno en mi alma. Recuerdo, que te llame, no sé qué nombre era, no respondiste. Pero cuando te dije, “Alma”, te giraste y dijiste miau, miau. Sin ninguna duda, habías elegido, tu propio nombre; te llamarías, Alma. 
Cuidarte, asearte, alimentarte, darte todo el amor del que soy capaz de dar, se queda corto y es incomparable, a todo lo que tú me has dado durante nueve años. Me has hecho ser, mejor persona, amor, cariño, mimos, lamidos, alegría, eran el pan de cada día, cuando venías a despertarme. Todo eso y mucho más, me has dado. Algún día, tesoro mío, volveremos a estar juntas. 
Ana Giner C.

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